Una oración es una conversación con Dios.
Es lo mismo que cuando
un niño busca a su madre si quiere algo. Una oración, si quiere ser
atendida, se tiene que recitar con toda confianza.
Una oración no es
necesario que sea larga.
Una oración corta que
se expresa con un corazón puro y con toda confianza, será atendida
inmediatamente.
